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miércoles, 25 de mayo de 2016

La fotografía en el quehacer periodístico, aproximaciones


Perkins School for the Blind Archive, Blind Children at Hide and Seek, ca. 1900.


De acuerdo con André Rouillé, la imagen fotográfica marca el nacimiento del periodismo moderno, que se caracteriza como un nuevo producto híbrido cuya particularidad es el uso del texto y de la imagen fotográfica en el ámbito de la información. De hecho, para este autor la imagen fotográfica marca el desarrollo de un nuevo estilo periodístico, de un cambio radical de las relaciones entre el texto y la imagen, entre lo legible y lo visible; el texto se transforma poco a poco en un simple objeto de relleno entre las fotos. 


Pierre-Jean Amar reconoce que la imagen fotográfica comenzó a ser utilizada en el oficio periodístico "para ilustrar e informar sobre los grandes sucesos del mundo" gracias a tres factores: los descubrimientos tecnológicos (cámaras, óptica y soportes sensibles más rápidos), el perfeccionamiento de los medios de reproducción y transmisión..., el cambio de las mentalidades (sed de información ligada a la rapidez cada vez mayor de los medios de comunicación y a la globalización de los problemas).  Es decir, en el oficio periodístico la fotografía se sumó a la palabra con el fin de dotar de mayor veracidad al discurso informativo. En el periodismo, la imagen es utilizada como un documento que informa, es un testimonio visual. 

En el canónico libro Historia de la Fotografía Beaumont Newhall no ensaya propiamente una definición de la fotografía de prensa en los capítulos donde aborda el tema de lo documental y el fotoperiodismo; sin embargo, este autor recoge ciertas citas de distintas publicaciones periódicas que a finales del siglo XIX introdujeron en sus ediciones a la imagen fotográfica, ello nos permite comprender la estimación que se tenía del uso de la fotografía en los periódicos y en las revistas ilustradas. La fotografía fue apreciada por su técnica, por su "velocidad" y por su "autenticidad"

 

                 Javier Bauluz, Muerte a las puertas del paraíso, Zahara de los Atunes, Cadiz, 2001.



En otras citas incluidas por Beaumont Newhall, se afirma que el uso de las fotografías en las revistas ilustradas permitía que el lector sintiera "el drama inmediato de los accidentes, las emociones exageradas que reflejan los rostros ante un desastre o un delito, la acción violenta y fugaz de los deportes, son motivos que la cámara puede transmitir vívidamente. El fotógrafo no necesita tanto del artificio, de la sutileza de luz y sombra, de un sentido de composición, como de audacia, nervios resistentes y de un dominio de su cámara que sea tan complejo como para que manejarla sea ya un reflejo automático". 


Es decir, en el capítulo que Beaumont Newhall dedica al fotoperiodismo no hay una definición concreta sobre el tema sino un conjunto de historias y citas en las que el fotógrafo es estimado como un "operador" que debe poseer audacia, habilidad e inventiva para conseguir "fotos desacostumbradas" y además este operador debe contar con el auxilio del azar, que da a menudo su oportunidad para conseguir las grandes fotografías periodísticas. 


En ese conjunto de citas recogidas por Newhall el fotógrafo de prensa no sólo es un operador, sino también fue estimado como un voyeaur que debe "ver la vida, ver el mundo, presenciar los grandes sucesos; mirar los rostros de los pobres y los gestos de los orgullosos; ver cosas extrañas -máquinas, ejércitos, multitudes, las sombras en la selva y en la luna; ver la obra del hombre, sean cuadros, torres o descubrimientos; ver cosas que están a mil millas de distancia, cosas ocultas tras muros o dentro de habitaciones; cosas peligrosas de encontrar; las mujeres que los hombres aman y los menores de edad; ver y tener el palcer de ver; ver y ser sorprendido; ver y ser instruido".

Otro autor que ha ensayado una definición de fotoperiodismo es el editor gráfico Pepe Baeza quien afirma que el fotoperiodismo es una de las formas que puede adoptar el documentalismo y afirma que la fotografía documental se basa en su compromiso con la realidad, y estima que ese compromiso es su parámetro principal. Por su parte, Jorge Claro León indica que debemos entender a la fotografía de prensa como un proceso de producción, distribución y consumo de mensajes, y por lo tanto no puede existir aislada de un determinado contexto histórico; es una profesión conformada por comunicadores, ubicada en un marco social y no puede entenderse como una actividad impersonal, abstracta, con un posicionamiento de absoluta imparcialidad, y sin un compromiso social explícito.



Para John Mraz, la práctica del fotoperiodismo se inserta en un campo ancho y variado, y está ligada a las características de los medios donde se inserta dicha imagen; es decir, publicaciones de carácter periódico donde el reportero gráfico está sujeto a una agenda informativa y a una política editorial. Mraz subraya que debemos diferenciar el trabajo de un fotógrafo que trabaja para diarios de aquel que trabaja para agencias de información, o bien de aquel fotógrafo que trabaja para revistas; cabe destacar que en éstas, el reportaje gráfico es uno de los géneros más solicitados y por lo mismo, el fotógrafo tiene la oportunidad de publicar más imágenes. Esto representa una gran diferencia, pues por su misma naturaleza las revistas ilustradas siempre le han otorgado mayor importancia a la fotografía; en esas publicaciones la imagen siempre ha contado con más espacios, y por lo tanto, con mayor protagonismo en el contenido editorial del medio. 

Por el contrario, en el llamado diarismo gráfico el reportero se ve en la necesidad de resumir un evento de carácter masivo en muy pocas imágenes y además, éste no decide qué imagen se va a publicar y cómo se va a publicar. Debemos reconocer que si la práctica del fotoperiodismo no es nada homogénea, ello es resultado de varios factores. Como ya la puntualizó Mraz, en algunas publicaciones el fotógrafo no sólo cuenta con más apoyos editoriales y recursos tecnológicos, sino con más espacio editorial para sus imágenes, además de una mayor libertad estilística y un control en la publicación y circulación de las mismas, lo que en ocasiones le permite desarrollar un discurso visual expresivo, que pocas veces llega a observarse en los diarios, pero sí es más común observarlo en las revistas; es en las revistas donde el fotógrafo puede proponer la realización de ensayos visuales que no tienen relación alguna con la coyuntura informativa.


De tal modo, por fotoperiodismo entendemos a aquella imagen que está vinculada al contenido editorial de la revista o el periódico y que, apreciada como documento informativo, es utilizada para ilustrar las notas informativas, las entrevistas, los reportajes y las crónicas, entre otros géneros. Es decir, en el oficio periodístico, que es un campo vasto como indica John Mraz, la imagen fotográfica cumple un papel secundario respecto a la palabra, con excepción de aquellas publicaciones ilustradas donde se le da prioridad al género del fotorreportaje o donde la imagen, publicada en formato de media plana o plana completa, ocupa gran parte del espacio editorial.


Asimismo, la fotografía de prensa, definida como una imagen que tiene un compromiso social explícito con la realidad, está sujeta a una política de representación, a una política editorial y a una agenda informativa que a su vez es dispuesta por los jefes de información y los dueños de la institución periodística; de tal modo, en el periodismo, la fotografía es, y hay que subrayarlo, una construcción narrativa, un montaje de textos, imágenes y signos gráficos, sujeto a los intereses de la casa editorial, de ahi que en la práctica del periodismo siempre está presente, por más que se quiera negarlo, un discurso parcial, que es resultado de la orientación ideológica del medio informativo y del fotógrafo. 
 

Se debe dejar en claro que, pese a las posturas dogmáticas que indican que en el quehacer periodístico priman la objetividad y la imparcialidad absolutas, la narrativa textual y visual, son construcciones sociales normadas no sólo por códigos éticos, sino por intereses políticos, políticas editoriales y otros factores ya mencionados.

viernes, 20 de abril de 2012

Breve historia de la fotografía en la prensa


La explosión del Hinderbug en Nueva York. Foto: Sam Shere. Año 1937
 
Cuando en 1839  el gobierno francés le otorga a Daguerre la patente del proceso por el cual se podía obtener y fijar una imagen en un material sensible, pasaron todavía algunos años más para que las publicaciones periódicas pudieran hacer uso de la fotografía. Beaumont New Hall señala que fueron las revistas ilustradas semanales donde se publicaron las primeras imágenes. Esas revistas ya le daban más importancia a las imágenes que al texto y en su momento se conocieron como la prensa ilustrada. La mayor parte de las ilustraciones consistían en grabados en madera.
Se afirma que fue el diario ilustrado de Leipzig el primero en publicar dos fotografías instantáneas en su edición del 15 de marzo de 1884. Dichas imágenes daban cuenta de las maniobras del ejército alemán. En ese entonces, la técnica de impresión impedía que la fotografía formara parte habitual del trabajo periodístico. En 1886, Paul Nadar publicó 21 fotografías de una entrevista con el científico francés Eugéne Chevreul en Le Journal Illustré.
Las primeras décadas del siglo XX fueron testigos mudos de la aparición de numerosas revistas ilustradas tanto en Alemania como en otras partes del mundo. Los avances tecnológicos en el área de impresión permitieron que la imagen fotográfica formara parte habitual del quehacer periodístico. De acuerdo a Beaumont New Hall fue la Illustrated American la primer revista en utilizar fotografías exclusivamente.
Para que la fotografía se difundiera masivamente en los diarios y otras publicaciones periódicas fue preciso que se inventara el llamado medio tono (1878), que es una técnica de impresión de imágenes en puntos negros y blancos. La idea de traducir los semitonos mediante una red o trama que segmenta la imagen en infinidad de pequeños puntos se debe a Fox Talbot, sin embargo fue Frederick Ives quien propuso un proceso de tramado que adaptaba la reproducción de los grises al relieve tipográfico. De acuerdo a Marie Loup –Sougez fue el alemán George Meinsebach quien en 1882 patentó un procedimiento que se difundió rápidamente y que conseguía la ansiada impresión simultanea del texto y la imagen.
De tal modo, Sougez indica que fue el New York Graphic en 1880 el primer diario en presentar una ilustración fotográfica directa con la técnica del semitono. Para Sánchez Vigil, fue el New York Times el primer diario en utilizar la fotografía como parte de su labor editorial. En 1896 publicó un semanario que incluía muchos reportajes gráficos.
En el Manual de fotoperiodismo, retos y soluciones, Ulises Castellanos afirma que fue Emilio G. Lobates el primer fotógrafo de prensa en México. Para 1894,  El Mundo Ilustrado de la ciudad de Puebla, fundado por Reyes Spíndola, logra publicar la primer fotografía. Otro diario de Reyes Spíndola –El Imparcial- transformó por completo al periodismo mexicano al utilizar con mayor frecuencia a la imagen fotográfica.Durante el periodo revolucionario, los míticos hermanos Casasola fundaron en 1911 la primer agencia mexicana de Fotografía.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Fotografía de viajes y naturaleza



Foto original captada con pelìcula de diapositiva


En el libro Por una función crítica de la fotografía de prensa, el editor hispano Pepe Baeza nos menciona que la fotografía de viaje es una tradición temática del fotoperiodismo, pero cada vez, de forma más curiosa, este tipo de imagen, que del fotorreportaje clásico que atendía aspectos de índole antropológico y paisajísticos para la información general y para el recreo del lector, se está sustituyendo por una concepción de los contenidos de viajes en la prensa.

Es decir, el reportaje clásico ha derivado en una fotografía de servicio para el tiempo de ocio del turista. De tal modo, la prensa “se está convirtiendo en un manual de instrucciones para uso de los lectores en la vida cotidiana… Un ritual contra el tedio de las sociedades pudientes”.

Sobre el modelo que propone la famosa revista Nacional Geographic, Baeza menciona que esta publicación utiliza un modelo antropológico-paisajístico clásico. Ofrece deleite y ensoñación visual pero siempre quiere cargarse de rigor científico. El rigor de Nacional Geographic proviene de la difusión del conocimiento de las sociedades humanas, pero también de su relación con la tradición paisajística en la historia del arte. La ensoñación está conectada con un uso espectacular del paisaje, connotado como forma de escape frente a los fenómenos de la cultura, nostalgias de paraísos no alcanzados y de la vida en la naturaleza, de la vida feliz.

Junto al sexo y al poder, la naturaleza es un valor que explota la comunicación persuasiva y que las revistas de viaje recrean intensamente como mercancía apetecible. Esta explotación ser realiza sobre un principio técnico-expresivo claro: enorme calidad formal.

Para Baeza, existen dos clasificaciones para la fotografía de viaje: la constatativa –en su apariencia formal- y la simbolista –que acoge fórmulas fijas, estereotipos que están asociados a la ensoñación y nostalgias que constituyen un depurado mecanismo de cultivar el deseo. Y el deseo –la publicidad lo sabe- es un fantástico resorte de compra.

Frente a dichos modelos están las secciones de viajes en la prensa no especializada –diarios, revistas o suplementos dominicales- que cubren propuestas concretas, listas para ser usadas por el viajero potencial y asimilables como conceptos de guías que aportan datos concretos, tales como itinerarios, precios, sugerencias.

Los viajes representan una de las aspiraciones más fuertes que generan la cultura de masas y el gran pastel publicitario que acompaña su elaboración… Las implicaciones económicas del consumo de viajes son gigantescas: transportes, hoteles, infraestructuras… todos esos factores y un modelo de intercambio cultural que favorece además el concepto que los países desarrollados tienen de la globalización.

Lo que no deja de sorprender es que siglo y medio después de que aparecieran los primeros vijeros-fotógrafos, los turistas sigan considerando imprescindible dejar constancia de sus peripecias a través de la fotografía o el video. Detrás de esto hay un gran industria que tiene su base económica fundamental en la fotografía amateur.

martes, 9 de diciembre de 2008

Géneros en la fotografía de prensa


 

En su Manual de fotoperiodismo, Ulises Castellanos, que tiene una amplia experiencia como fotógrafo de prensa y que además desempeñó la tareas de coordinador editorial de fotografía en el semanario Proceso, definió al fotoperiodismo como un género más del periodismo que básicamente responde a la premisas de la información periodística.


El periodismo es una rama de la comunicación social que registra hechos de interés público que se difunden masivamente. Notificar un hecho real es informar, notificar un hecho real mediante imágenes fotográficas es fotoperiodismo. En la imagen fotográfica están unidas información y opinión.

 
Para Castellanos, existen cuatro géneros en la fotografía de prensa:


*Fotonoticia
*Fotoentrevista
*Fotoreportaje
*Fotodocumental

Añade que por encima de cualquier consideración, el fotoperiodismo tiene como objetivo prioritario contar la historia que se vive en el momento en que se produce: el fotógrafo captura el tiempo, congela el movimiento y revela lo invisible con inigualable realidad.

La meta del fotoperiodismo es contar al lector qué había allí, clara, rápidamente y sin misterio alguno, confusión o enigma.

Fotonoticia

(eventos no previstos y previstos). Incluye fotografías de política o movimientos sociales. Este género es la base que ofrecen los diarios y revistas como información visual para documentar un hecho. Son imágenes que se obtienen gracias a la cobertura periodística de un medio.
•Deben ser imágenes fundamentalmente informativas que dejen de lado la interpretación, contundentes y claras.

Fotoentrevista


Pueden retratarse tanto personajes como figuras anónimas. Lo trascendente es que dichos retratos comuniquen el entorno o ambiente donde se desenvuelven los sujetos. Debe clarificar de quién estamos hablando y a qué se dedica. Este género permite el estímulo de la creatividad. Además de informar permite al fotógrafo expresar su punto de vista respecto del sujeto retratado.

 

 

 

Retratos de Carlos Santos elaborados por Sofía Moro para una entrevista de Juan José Millas publicada en la revista El País Semanal, del diario El País, 5 de diciembre de 2010


• Fotoreportaje

Es el género mayor del fotoperiodismo. Es más complejo que ningún otro género. Aborda una historia de interés general que se cuenta en varias imágenes complementarias. En más común encontrarlo en publicaciones periódicas como las revistas, que ofrecen al lector un generoso despliegue de imágenes en varias páginas. En los diarios es cada vez más extraño encontrar un reportaje gráfico.

• Castellanos afirma que el reportaje gráfico ofrece varios ángulos y permite que el reportero informe al mismo tiempo que vierte su opinión. En la página de  la fundación World Press Photo es posible hallar varios ejemplos de reportaje gráfico.




                      Carlos Barria, El viaje de María Hernández, 2023.


Para apreciar el trabajo completo de Barria, da click en este enlace que te llevará a la página de la World Press Photo.

 

Fotografía documental 

Para definir la fotografía documental utilizaremos lo expuesto por Jorge Pedro Sousa en Historia crítica del fotoperiodismo occidental. En el apartado dedicado al tema del documentalismo, este autor señala que esta práctica comprende un compromiso social. 

Podemos decir que la diferencia entre el documental y el reportaje gráfico se observa en el hecho de que en la prensa industrial se da prioridad a temas coyunturales y en la práctica documental, el fotógrafo, decide investigar temas estructurales que en muchas ocasiones no son del interés de la prensa, que se decanta por lo novedoso, pensando que eso es lo que le interesa a sus lectores. 

Temas como el desempleo, la exclusión social, la pobreza, la contaminación ambiental, el clasismo, el racismo, en fin, injusticias de diverso tipo son del interés de un fotógrafo documentalista que decide emprender un proyecto para dar a conocer temas que no son conocidos por muchas personas que forman parte del mimo conglomerado social. Es preciso apuntar que si bien hay un ejercicio crítico en el desarrollo de un documental gráfico, en esta práctica también es posible hallar otro tipo de temas relacionados con asuntos del interés de ciertos sectores sociales, como ejemplo de ello pongo el trabajo desarrollado por el fotógrafo catalán Marcel Rius, sobre los fanáticos de la saga de la Guerra de las Galaxias.



                            Marcel Rius, Fanatic Wars, 2013

 

En la práctica documental se aprecia no sólo el compromiso social del fotógrafo sino una mirada de autor. Los libros son el nicho perfecto para la publicación de los documentales fotográficos.

A esta clasificación de la fotografía en géneros periodísticos, algunos lectores observan que hace falta la definición de fotoensayo. Este es un género muy próximo a la práctica documental y en ambos destaca el punto de vista del autor en la cobertura del tema. Hay más vasos comunicantes entre estas prácticas que diferencias. Si intentamos marcar alguna distinción en la práctica del fotoensayo y la del documental fotográfico tendríamos que decir que esta podría radicar en la experimentación iconográfica que hace el autor de un ensayo y en la utilización de artefactos que no son propios ya de la práctica periodística. Como ejemplo de ello cito el libro Habitar la oscuridad, con fotografías de Marco Antonio Cruz y la edición de Pablor Ortiz Monasterio. Para el desarrollo de este ensayo, Marco usó distintos formatos de cámara y película.